Cómo nació Dara: mi experimento con IA y Google Flow
De intentar crear mi avatar a crear a Dara: lo que aprendí experimentando con Google Flow
Hace algunos días estaba intentando resolver un problema bastante concreto: quería incorporar un personaje a mis contenidos sobre inteligencia artificial, innovación y tecnología.
Mi primera idea fue crear una versión digital de mí misma.
Parecía lógico. Si iba a producir muchos contenidos, tener un avatar que pudiera aparecer en diferentes escenarios, vestuarios y situaciones parecía una buena solución.
Pero apareció un problema: conseguir que la identidad visual se mantuviera realmente consistente no era tan sencillo como imaginaba.
Y entonces decidí cambiar la pregunta.
En lugar de intentar crear una copia digital de mí, ¿por qué no crear un personaje que pudiera acompañarme?
Así nació Dara.
Dara es una pequeña asistente académica: un robot chibi, curioso, inteligente y expresivo, con una antena en forma de estrella y un cerebro luminoso entre sus manos.
Pero lo interesante del experimento no es solamente el personaje.
Es todo lo que estoy aprendiendo al intentar convertirlo en un elemento consistente de comunicación.
Primer aprendizaje: un personaje no es solamente una imagen.
Cuando comencé a trabajar con Google Flow, mi idea inicial era bastante simple: tener una imagen de Dara, escribir un prompt y generar un video.
La realidad es más interesante.
Flow permite trabajar con personajes reutilizables, referencias visuales, voces y elementos que pueden incorporarse a diferentes generaciones. También permite organizar clips y construir escenas a partir de ellos.
Eso cambió mi forma de pensar el problema.
Ya no se trata solamente de “generar un video”.
Se trata de construir un sistema visual en el que el personaje, la escena, la actuación, la voz, la cámara y el contenido tengan cierta coherencia.
Segundo aprendizaje: tuve que dejar de pensar en un video de un minuto
Otra cosa que descubrí rápidamente es que intentar resolver todo el video de una sola vez no era la mejor estrategia.
Empecé a dividirlo.
Una escena para presentar a Dara.
Otra para introducir el contexto.
Otra para explicar el concepto.
Otra para mostrar ejemplos.
Y otra para cerrar.
En otras palabras, empecé a pensar como directora y no solamente como alguien que escribe prompts.
Y aquí apareció otro aprendizaje.
En este proceso también tuve ayuda.
Trabajar con Nexo me permitió descomponer el problema: primero definir quién es Dara, después cómo debe comportarse, cómo debe hablar, qué movimientos son coherentes con su personalidad y, finalmente, cómo convertir cada concepto en una pequeña escena.
La pregunta dejó de ser:
“¿Cuál es el prompt correcto?”
Y pasó a ser:
“¿Qué información necesita el sistema para producir consistentemente lo que quiero?”
Para mí, ese cambio es mucho más importante.
Porque es exactamente el tipo de aprendizaje que aparece una y otra vez cuando experimentamos con inteligencia artificial: muchas veces el problema no está en la herramienta, sino en cómo formulamos y estructuramos el problema que queremos resolver.
El primer resultado
El primer video de Dara es bastante sencillo.
Ella simplemente se presenta:
“Hola, soy Dara K, tu amiga robot. ¿Sabías que procesos datos con mi gran cerebro?, ¡me encanta aprender cosas nuevas cada día!»
No es todavía una demostración espectacular de lo que puede hacer.
Es una primera prueba.
Quiero comprobar si puedo construir un personaje reconocible, consistente y suficientemente expresivo para acompañar decenas de contenidos diferentes.
Y todavía no sé cuál será el resultado.
Eso es precisamente lo interesante.
No estoy construyendo a Dara porque ya sé qué va a funcionar.
La estoy construyendo para descubrirlo.